Nuestra labor

¿Imaginas un mundo donde la falta de electricidad ya no sea un obstáculo para el desarrollo?

En FOQUITO, lo hacemos realidad. Trabajamos incansablemente para brindar acceso a energía solar limpia y sostenible a comunidades rurales en Perú, donde miles de familias aún viven sin luz eléctrica.

Pero la esperanza está en la energía solar. Esta fuente de energía renovable no solo ilumina hogares y escuelas, sino que también impulsa el desarrollo económico y social de las comunidades

Creemos que la energía solar es más que una fuente de electricidad, es una herramienta para el desarrollo social y el empoderamiento de las comunidades.

La mayoría de las comunidades rurales nativas de Perú viven por debajo del umbral de la pobreza y no tienen acceso a servicios básicos como el agua y la electricidad.
Según el INEI, al 2022 un 4.3% de la población aún no cuenta con el servicio de energía eléctrica. Si bien la cifra ha disminuido de forma constante en los últimos 20 años, aún un 17.8% de la población rural vive sin acceso a una red de alumbrado público, de acuerdo al informe técnico trabajado por la institución antes de la pandemia. Perú es uno de los países de América Latina con más personas que viven fuera de la red debido a la dificultad de llegar a las poblaciones dispersas en los terrenos accidentados de los Andes y la Amazonía
Asimismo, según el informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), seis de cada diez personas no tienen acceso a la electricidad en los países menos avanzados.
Un dato importante a señalar es el uso del kerosene y la leña como fuentes energéticas, lo que es sumamente peligroso porque, en concordancia con un informe del Instituto de Salud Global de Barcelona, quienes usan kerosene se exponen en un 81% al carbono negro que es perjudicial para el medioambiente y la salud (asociándose a la tuberculosis, infecciones respiratorias, etc.).
Tan solo en el 2021, durante la pandemia de la covid-19, aproximadamente 124.533 estudiantes dejaron de estudiar por falta de conectividad al Internet. Y actualmente más del 8% de colegios a nivel nacional no cuenta con energía eléctrica. Asimismo, en las comunidades rurales el 60% de los jóvenes en edad escolar se ven obligados a no culminar los estudios básicos debido a las actuales condiciones en que se desarrollan.
En Perú, en el 2022, el Tribunal Constitucional reconoció, por primera vez, el acceso a la energía eléctrica como un derecho social no enumerado. Sin embargo, seguimos en los últimos lugares de la fila: Perú es el país de América Latina y el Caribe, después de Haití, con el mayor número de población sin acceso al servicio eléctrico.
El objeto social de la Asociación es la educación ambiental integral en relación a la energía renovable (energía solar) para permitir el acceso a energía eléctrica renovable (energía solar) a sectores rurales, familias de bajos recursos, zonas sin red de electrificación o de difícil acceso a la misma, brindando instalaciones y equipos de energía solar y/o cualquier tipo de energía renovable, de manera gratuita en beneficio de la población antes descrita en todo el territorio nacional, contribuyendo con mejorar la visión hacia un futuro sostenible y la calidad de vida de las comunidades en situación de pobreza investigando, fomentando y desarrollando. Asimismo, nuestro servicio de Energía Eléctrica mediante la utilización y transformación de la Energía Solar, se encuentra dirigido a mantener el compromiso con el medio ambiente, el ecosistema y la biodiversidad en aras de proteger los recursos naturales reduciendo el impacto en el desgaste de la capa de ozono y sirvan de medio para reducir la huella de carbono que servirán para el desarrollo sostenible en el ámbito económico y de salud en las comunidades en situación de pobreza.
En una primera etapa, se busca desarrollar el Proyecto denominado “Norte Chico de Lima”, el cual permitirá la instalación del servicio de electrificación rural sostenible y eficiente a través de sistemas fotovoltaicos (paneles solares y baterías) beneficiando directamente a cinco comunidades rurales ubicadas entre las provincias de Huaura y Huaral, más de 200 familias en extrema pobreza, más de 150 niños, 4 escuelas rurales aisladas, generando una transición parcial del método tradicional, a uno que aprovecha el calor del sol. Posteriormente, podremos replicar los resultados de esta primera etapa en las distintas zonas rurales identificadas de la sierra del país.
Considerando que la Energía Eléctrica implica directamente una mejora en Educación, Desarrollo y Salud, las familias beneficiarias tendrán la posibilidad de cubrir su necesidad a un servicio tan básico como es la energía eléctrica, mejorando sus condiciones de vida, siendo educados en el uso y mantenimiento de los sistemas solares y de energía alternativa permitiendo el cuidado del medio ambiente.

¿Cómo se emplerá la energía solar en el proyecto?

La energía solar fotovoltaica es una fuente de energía renovable y limpia que utiliza la radiación solar para producir electricidad. Se basa en el llamado efecto fotoeléctrico, por el cual determinados materiales son capaces de absorber fotones (partículas lumínicas) y liberar electrones, generando una corriente eléctrica.

Para ello, se emplea un dispositivo semiconductor denominado celda o célula fotovoltaica, que puede ser de silicio monocristalino, policristalino o amorfo, o bien otros materiales semiconductores de capa fina. Las de silicio monocristalino se obtienen a partir de un único cristal de silicio puro y alcanzan la máxima eficiencia, entre un 18 % y un 20 % de media. Las de silicio policristalino se elaboran en bloque a partir de varios cristales, por lo que resultan más baratas y poseen una eficiencia media de entre el 16 % y el 17,5 %. Por último, las de silicio amorfo presentan una red cristalina desordenada, lo que conlleva peores prestaciones (eficiencia media de entre un 8 % y un 9 %) pero también un precio menor.

Estas instalaciones con conexión a la red eléctrica tradicional cuentan con tres elementos básicos:

Paneles fotovoltaicos: se trata de grupos de celdas fotovoltaicas montadas entre capas de silicio que captan la radiación solar y transforman la luz (fotones) en energía eléctrica (electrones).

Inversores: convierten la corriente eléctrica continua que producen los paneles en corriente alterna, apta para el consumo.

Transformadores: la corriente alterna generada por los inversores es de baja tensión (380-800 V), por lo que se utiliza un transformador para elevarla a media tensión (hasta 36 kV).

Por su parte, las instalaciones no conectadas a la red eléctrica tradicional operan en isla (aislados) y suelen encontrarse en lugares remotos (zona rural) y explotaciones agrícolas para satisfacer demandas de iluminación, servir de apoyo a las telecomunicaciones y bombear los sistemas de riego. Estas instalaciones aisladas requieren dos elementos adicionales para funcionar:

Baterías: encargadas de almacenar la energía producida por los paneles y no demandada en ese instante para cuando sea necesario.

Reguladores: protegen la batería contra sobrecargas y previenen un uso ineficiente de la misma.

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